
2010-2011
La Tierra. Año 2011, después,
mucho después de Cristo.
Parece que no hay nada
pero los hombres y mujeres alfa
seguirán buscando
(bajo el sol) delante, arriba,
dentro, detrás y fuera
de todo.
Quiero decir, en el mar,
en las páginas web,
en las montañas, en los libros de historia.
Allí interrogarán a los ácaros,
esa cultura milenaria.
En las novelas rosas, en el cielo,
en publicaciones periódicas y evangelios,
en un trastero alquilado, en la tierra
pero, sobre todo,
en el espacio exterior.
Los astrónomos se ríen de la estrella Forever Tom.
Tal vez, durante siglos, ellos hayan provocado
el equivalente a la risa en algún ser.
Sí, quizá todo tenía un nombre.*
Los hombres y mujeres alfa
preguntaron a señores con barba.
Unos querían borrar señales
de la intervención divina.
Otros, más románticos,
anhelaban pruebas de vida
extraterrestre.
Otros, no menos barbudos,
abrazaban con cariño algún axioma.
Lo alimentaban, lo acunaban,
le cantaban himnos y le hablaban
de victorias deportivas.**
No aparece el eslabón perdido.
Estará enterrado
hondo, en una fosa común. Allí
donde termina lo propio.
Así se rompió la cadena.
Libre, desde entonces, la caída, ***
el descenso.
A usted,
que asciende en su empresa y vuela
en primera clase, elevado miembro de una sociedad alta
que se remonta a tiempos de supremacía.
A usted, de ascendencia griega,
se acerca importuno el hombrecillo omega
arrastrándose
y le comenta en voz baja:
“Usted, señor, desciende del mono”.
15 de febrero de 2011









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