
2015
THE BIGGEST SNOWBALL EVER es un proyecto de carácter procesual, colaborativo y premeditadamente inconcluso en su concepción. Se desarrolló en febrero de 2015 en el parque de Tenjinyama en Sapporo, gracias al apoyo de Sapporo Tenjinyama Art Studio.
La aproximación a la idea de crear la bola de nieve más grande de todos los tiempos se desarrolla en dos vías paralelas. La principal se basa en el sencillo -a la vez que difícil- acto de materializar el objeto. La segunda vía pertenece al terreno de la investigación, la imaginación y la pura representación artística. LEER MÁS
La acción se lleva a cabo a lo largo de 7 días consecutivos. Aunque la posibilidad existía, la finalidad no era llegar al supuesto objetivo -como paralelamente ocurría en la ficción-, sino la experiencia misma de intentarlo. Por ello, el reto de la creación se aborda sin un conocimiento o un estudio previo. De esta forma, la voluntad del creador se enfrenta directamente a las decisivas barreras de la física, es decir, a la naturaleza.
En esta lucha contra las limitaciones físicas, la temperatura y la gravedad, contaba únicamente con mi propio cuerpo y algunos elementos encontrados, pero ante todo con la necesidad y la posibilidad de ser ayudado por otras personas. Esto da lugar a la irónica imagen del artista, un punto en el paisaje nevado, trabajando en torno a un gran letrero que anuncia a los paseantes su ambicioso propósito. Sin un plan previo, más allá de la dedicación diaria a tratar de hacer crecer la bola de nieve, estaba abierto a cualquier colaboración espontánea, ya aportase fuerza o ideas.
Durante esos 7 días, tuve la suerte y el placer de compartir la experiencia con FUMI SAITO, NAOTO OKAWADA, MOE SUZUKI, AKIRA KAWASHIMA, AYUMI NAGANAWA, KENICHI WAKASA, YOSHITAKA KOBAYASHI, ATSUKO MOCHIDA, MIKIO SAITO, TAKESHI SAKAYA, ROSANNA CATTERALL, TAKAHIRO URUSHI, WENG NAM YAP, HAZUKI TAKIZAWA, TAIGA KOBAYASHI, TOMOMI HASEGAWA, HIROYASU KOSUKEGAWA, KAZUMA MIURA, YOSHISATO KOMAKI, YUKA SASAKI, KENTARO ITO, TADASHI YAMAGUCHI, DAISUKE KURODA, MAMI ODAI, YUTA MASAKI y DAIKI SHINADA.
Tal vez lo más interesante fue comprobar cómo se contagiaba la ilusión casi infantil por hacer crecer algo efímero y sin un claro sentido. Sin duda, lo tenía precisamente en esa ilusión, que puede conectar con nuestros recuerdos de infancia, pero también quizá con algo anterior: más profundo, innato, primitivo... La sencilla acción de empujar la bola de nieve supone constatar las limitaciones de nuestro cuerpo y nos lleva a experimentar la emoción de nuestra insignificancia ante la naturaleza. Cuando la unión de fuerzas la hace rodar, se produce una energía especial... La nieve gana la partida, pero nos regala momentos inolvidables, así como un acontecimiento sobre el que reflexionar



















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