
2020-2021
“Lejos de la imagen acelerada (hegemónica en nuestro mundo en que “todas las pantallas están encendidas”) se encuentra la pasión contemplativa, la detención ante el cuadro: “La pintura es el punctum fluxionis, la re-flexión en la que Tierra se articula en Mundo”1. Si algunos procesos del arte contemporáneo son una mezcla de lo decorativo y lo escatológico, otros intentan, como hace Helí García, responder, sin miedo ni camuflajes, a la complejidad desquiciada del presente. La pintura, el dibujo o mejor la pincelada y el trazo suponen también una espera de ese puro porvenir sin contenido, un proceso por el que se busca otra temperatura emocional. El ejercicio del arte puede dar miedo, no se puede evitar lo peor, es necesario acercarse a la vida, pero pasando previamente por la destrucción. Entre el presente y la muerte se abre un abismo, en el que confluyen la alteridad y el misterio: "la relación con los demás es la ausencia de lo otro"2. Como pensara Blanchot sólo se vive matando al infans dentro de uno mismo, la mano y las sombras nos dejan en suspenso, la pintura establece una gozosa demora, es una reclamación de una singular intensidad de la vida. Los niños tienen un papel central en las pinturas de Helí García, ya sea en ese cuadro reciente en el que dos escolares, con sus mochilas, han hecho un alto en camino para contemplar un ciervo reventado o esos otros chavales descamisados que en el bosque rodean una figura yacente mientras unos globos introducen, más que un tono de festividad, la sensación de que allí reina lo inquietante.
Lo siniestro es la clave de los relatos visuales de Helí García: una revelación elíptica o alusiva de los miedos, la desesperación, las dificultades de la vida, esto es, de la emergencia de la inquietud en el seno de lo familiar. Aquí tenemos que retomar aquella noción de lo unheimlich que, según Schelling señaló, es todo lo que, debiendo permanecer secreto y oculto, se ha manifestado3. Las obras de Helí García podrían ser entendidas como alegorías de lo angustioso o como arqueologías de lo reprimido, aunque también revelan una voluntad lúdica” […]
Fernando Castro Flórez: Figuras de inquietante extrañeza. [Consideraciones en torno a la pintura “periférica” de Helí García]
Texto extraído de la publicación Periferias, 2021
1 Félix Duque: La fresca ruina de la tierra. (Del arte y sus desechos), Ed. Calima, Palma de Mallorca, 2002, p. 44.
2 Emmanuel Levinas. El tiempo y el otro, Ed. Paidós, Barcelona, 1993, p. 134.
3 Precisamente esa caracterización de lo “unheimlich” de Schelling remite Freud en su ensayo sobre lo “siniestro”. Cfr. Das Unheimliche, Ed. Mármol/Izquierdo, Buenos Aires, 2014, p. 57
























Heli Garcia © 2025